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jueves, 3 de agosto de 2023

FERNANDO CASAUS, ROBERTO CIRIA, SOFIA BUENO-SINGLE-JOTA DE SAN LORENZO 2023

 



Fernando Casaus Alcubierre, 

Nacido en Poleñino (Huesca). La vena creativa la ha tenido siempre, pero hasta bien entrada la adolescencia Fernando Casaus Alcubierre no descubrió su pasión por la música, que hoy compagina con la fotografía, entre otras facetas. 

De niño lo suyo eran el taekwondo y el fútbol. 







Roberto Ciria comenzó su andadura con cuatro años y tuvo como profesores a Camila Gracia, José Rodrigo y Carlos Vidal. 

En este tiempo ha conseguido numerosos premios, ha editado tres discos propios, es profesor de jota de casi doscientos alumnos y desde hace cuatro años cuenta con su propia compañía artística. 








Sofía Bueno, profesora de jota y colaboradora en otros trabajos con Ciria como “Momentos de jota” o “La Jota al Viento”. 






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viernes, 6 de enero de 2023

FERNANDO CASAUS-SINGLE-EL FIN DE LA PANDEMIA 2023

Fernando Casaus Alcubierre, Nacido en Poleñino (Huesca).

La vena creativa la ha tenido siempre, pero hasta bien entrada la adolescencia
Fernando Casaus Alcubierre no descubrió su pasión por la música,
que hoy compagina con la fotografía, entre otras facetas.
De niño lo suyo eran el taekwondo y el fútbol.

Recuerda su infancia en Poleñino practicando estos dos deportes, mientras sus amigos
y su hermana Elena se apuntaron a la rondalla que formó Ramiro da Silva.
Fernando Casaus confiesa que, "al final, acabé sucumbiendo y acoplándome al grupo".

Entró con desventaja respecto a sus compañeros, que ya llevaban algunos años con el solfeo y los instrumentos, y él, con 16 años, empezó de cero. "El comienzo fue duro,
recuerda, y tuve que estudiar solfeo por mi cuenta para leer las partituras".
Allí contó con la inestimable ayuda de su hermana Elena, con la que continúo su trayectoria en paralelo hasta hace un tiempo.

"Fueron unos años muy bonitos en los que el gusanillo me entró con fuerza,
y la bandurria se convirtió en mi compañera inseparable"
.

Jotas, mazurcas, seguidillas, pasodobles y el plectro en general pasaron de ser un mundo desconocido para Fernando Casaus, a convertirse
"en mi principal afición". En esto también tuvo algo que ver su maestro.
"Ramiro da Silva supuso una poderosa influencia en mis gustos y me inculcó el amor por la música, así como la importancia de los matices".
De hecho, no se olvida de los consejos de su mentor y como insistía en que
"una partitura puede ser un papel frío si no pones sentimiento a la hora de interpretarla".

Con 18 años, Fernando Casaus comenzó sus estudios de Ingeniería Agrónoma en Huesca y, coincidiendo con esa circunstancia,
"Ramiro me propuso entrar a formar parte de las dos
agrupaciones oscenses de las que era director de la rondalla,
la Orquesta de Pulso y Púa Atenea y el Grupo Estirpe de Aragonia".


Allí comenzó la vida folclórica de Fernando Casaus, que descubrió que su interés por la música pasaba de cero a cien.
Fueron muchas horas de ensayos, actuaciones y viajes. Años en los que "coseché grandes amistades" y en los que la música
"tuvo un papel muy importante en mi vida", al que contribuyó Juanjo Almarza, que sustituyó a Ramiro da Silva en la dirección de la rondalla de Estirpe. "
Supuso un punto de inflexión importante para mí porque trajo consigo innovación a la jota respetando la tradición pero,
a la vez, rompiendo los esquemas típicos y los límites que durante años la encorsetaron".

También con él aprendió técnica, algo que luego supo aprovechar y que actualmente le viene muy bien en su faceta de compositor,
que se ha
impuesto sobre al canto, algo en lo que lo inició su amigo Toño Julve,
al que conoció, al igual que a Roberto Ciria, en Estirpe de Aragonia.

"Toño fue el que me animó a cantar". Ensayaban "casi en la clandestinidad" porque en esa época, el año 2009, su hermana Elena,
que también estaba en la agrupación, se iba a casar.
"En mi casa nadie sabía que cantaba y Toño me preparó una jota".
Fernando participó en la misa como un miembro más de la rondalla,
pero tras darse el "sí quiero" los novios,
se levantó y entonó esas coplas que su amigo le había escrito.
"Fue muy emocionante para todos, y hasta el cura lloró".

A partir de ese momento, en cualquier celebración en Poleñino sonaba la voz de Fernando Casaus,
que aprendió técnica vocal con Conrado Betrán y se presentó a algún concurso.

Hoy sigue cantando, pero ha aparcado un poco su formación para centrarse en la música. "Hace unos años pasé una temporada de baja en el trabajo
y decidí aprovechar el tiempo aprendiendo a tocar la guitarra con vídeos
tutoriales en Youtube", explica el músico, que siempre ha tenido
un excelente oído, lo que le ha facilitado mucho las cosas.

De esa manera comenzó a componer tomando como base los acompañamientos de la guitarra, además de pasarse horas en Youtube
"escuchando diferentes géneros musicales, fusiones y artistas de todo
el mundo, convirtiéndose en una herramienta de aprendizaje
y fuente de inspiración".

Actualmente es componente de la Orquesta Atenea y de la Compañía Osca que dirige Roberto Ciria, "que ha sido el que me ha dado la oportunidad
de desarrollarme como músico".

Realizó los arreglos y adaptaciones para el trabajo Ciria y Bueno en compañía
y firma todas las composiciones del último trabajo del cantador oscense, Pura jota y algo más.

Fernando Casaus está viviendo su momento más dulce en el terreno musical.
Toca la bandurria, la guitarra, el laúd y la guitarra acústica,
y en más de una ocasión ha compartido escenario con su esposa, Leticia Marsó,
que toca la viola "y le aporta un sonido romántico a la rondalla que gusta mucho
al público", y con su cuñado Jorge a la percusión,
y tiene en su hija Claudia su mejor fuente de inspiración.
"Estoy en un momento muy propicio para componer y lo hago en el coche,
en el campo, en el trabajo...".
Coge el teléfono móvil, tararea y graba, y al llegar a casa desarrolla la melodía.

Su reto más inmediato es "seguir componiendo" y, de cara al futuro, "hacer un trabajo propio, una grabación con composiciones nuevas enraizadas en la jota".
Mientras eso llega, no puede dejar de emocionarse cuando escucha algún tema suyo como Sentidos, tocado por la Banda de Música de Huesca o por cualquier
grupo folclórico.

Información obtenida desde: http://www.diariodelaltoaragon.es/NoticiasDetalle.aspx?Id=1041382

FACEBOOK:https://www.facebook.com/fernando.casausalcubierre

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miércoles, 19 de enero de 2022

FERNANDO CASAUS Y LETICIA MARSO-SINGLE-LOS ACORDES DE LA JOTA 2022

 




Fernando Casaus Alcubierre, 

Nacido en Poleñino (Huesca). La vena creativa la ha tenido siempre, pero hasta bien entrada la adolescencia Fernando Casaus Alcubierre no descubrió su pasión por la música, que hoy compagina con la fotografía, entre otras facetas. 

De niño lo suyo eran el taekwondo y el fútbol. 










Leticia Marso, cantante de Huesca, es esposa del cantante Fernando Casaus Alcubierre 









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martes, 11 de enero de 2022

FERNANDO CASAUS-SINGLE-DOBLE SOSTENIDO 2022

Fernando Casaus Alcubierre, Nacido en Poleñino (Huesca).

La vena creativa la ha tenido siempre, pero hasta bien entrada la adolescencia
Fernando Casaus Alcubierre no descubrió su pasión por la música,
que hoy compagina con la fotografía, entre otras facetas.
De niño lo suyo eran el taekwondo y el fútbol.

Recuerda su infancia en Poleñino practicando estos dos deportes, mientras sus amigos
y su hermana Elena se apuntaron a la rondalla que formó Ramiro da Silva.
Fernando Casaus confiesa que, "al final, acabé sucumbiendo y acoplándome al grupo".

Entró con desventaja respecto a sus compañeros, que ya llevaban algunos años con el solfeo y los instrumentos, y él, con 16 años, empezó de cero. "El comienzo fue duro,
recuerda, y tuve que estudiar solfeo por mi cuenta para leer las partituras".
Allí contó con la inestimable ayuda de su hermana Elena, con la que continúo su trayectoria en paralelo hasta hace un tiempo.

"Fueron unos años muy bonitos en los que el gusanillo me entró con fuerza,
y la bandurria se convirtió en mi compañera inseparable"
.

Jotas, mazurcas, seguidillas, pasodobles y el plectro en general pasaron de ser un mundo desconocido para Fernando Casaus, a convertirse
"en mi principal afición". En esto también tuvo algo que ver su maestro.
"Ramiro da Silva supuso una poderosa influencia en mis gustos y me inculcó el amor por la música, así como la importancia de los matices".
De hecho, no se olvida de los consejos de su mentor y como insistía en que
"una partitura puede ser un papel frío si no pones sentimiento a la hora de interpretarla".

Con 18 años, Fernando Casaus comenzó sus estudios de Ingeniería Agrónoma en Huesca y, coincidiendo con esa circunstancia,
"Ramiro me propuso entrar a formar parte de las dos
agrupaciones oscenses de las que era director de la rondalla,
la Orquesta de Pulso y Púa Atenea y el Grupo Estirpe de Aragonia".


Allí comenzó la vida folclórica de Fernando Casaus, que descubrió que su interés por la música pasaba de cero a cien.
Fueron muchas horas de ensayos, actuaciones y viajes. Años en los que "coseché grandes amistades" y en los que la música
"tuvo un papel muy importante en mi vida", al que contribuyó Juanjo Almarza, que sustituyó a Ramiro da Silva en la dirección de la rondalla de Estirpe. "
Supuso un punto de inflexión importante para mí porque trajo consigo innovación a la jota respetando la tradición pero,
a la vez, rompiendo los esquemas típicos y los límites que durante años la encorsetaron".

También con él aprendió técnica, algo que luego supo aprovechar y que actualmente le viene muy bien en su faceta de compositor,
que se ha
impuesto sobre al canto, algo en lo que lo inició su amigo Toño Julve,
al que conoció, al igual que a Roberto Ciria, en Estirpe de Aragonia.

"Toño fue el que me animó a cantar". Ensayaban "casi en la clandestinidad" porque en esa época, el año 2009, su hermana Elena,
que también estaba en la agrupación, se iba a casar.
"En mi casa nadie sabía que cantaba y Toño me preparó una jota".
Fernando participó en la misa como un miembro más de la rondalla,
pero tras darse el "sí quiero" los novios,
se levantó y entonó esas coplas que su amigo le había escrito.
"Fue muy emocionante para todos, y hasta el cura lloró".

A partir de ese momento, en cualquier celebración en Poleñino sonaba la voz de Fernando Casaus,
que aprendió técnica vocal con Conrado Betrán y se presentó a algún concurso.

Hoy sigue cantando, pero ha aparcado un poco su formación para centrarse en la música. "Hace unos años pasé una temporada de baja en el trabajo
y decidí aprovechar el tiempo aprendiendo a tocar la guitarra con vídeos
tutoriales en Youtube", explica el músico, que siempre ha tenido
un excelente oído, lo que le ha facilitado mucho las cosas.

De esa manera comenzó a componer tomando como base los acompañamientos de la guitarra, además de pasarse horas en Youtube
"escuchando diferentes géneros musicales, fusiones y artistas de todo
el mundo, convirtiéndose en una herramienta de aprendizaje
y fuente de inspiración".

Actualmente es componente de la Orquesta Atenea y de la Compañía Osca que dirige Roberto Ciria, "que ha sido el que me ha dado la oportunidad
de desarrollarme como músico".

Realizó los arreglos y adaptaciones para el trabajo Ciria y Bueno en compañía
y firma todas las composiciones del último trabajo del cantador oscense, Pura jota y algo más.

Fernando Casaus está viviendo su momento más dulce en el terreno musical.
Toca la bandurria, la guitarra, el laúd y la guitarra acústica,
y en más de una ocasión ha compartido escenario con su esposa, Leticia Marsó,
que toca la viola "y le aporta un sonido romántico a la rondalla que gusta mucho
al público", y con su cuñado Jorge a la percusión,
y tiene en su hija Claudia su mejor fuente de inspiración.
"Estoy en un momento muy propicio para componer y lo hago en el coche,
en el campo, en el trabajo...".
Coge el teléfono móvil, tararea y graba, y al llegar a casa desarrolla la melodía.

Su reto más inmediato es "seguir componiendo" y, de cara al futuro, "hacer un trabajo propio, una grabación con composiciones nuevas enraizadas en la jota".
Mientras eso llega, no puede dejar de emocionarse cuando escucha algún tema suyo como Sentidos, tocado por la Banda de Música de Huesca o por cualquier
grupo folclórico.

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sábado, 6 de noviembre de 2021

FERNANDO CASAUS-SINGLE-CUANTAS VECES TE HE LLORADO 2021

Fernando Casaus Alcubierre, Nacido en Poleñino (Huesca).

La vena creativa la ha tenido siempre, pero hasta bien entrada la adolescencia
Fernando Casaus Alcubierre no descubrió su pasión por la música,
que hoy compagina con la fotografía, entre otras facetas.
De niño lo suyo eran el taekwondo y el fútbol.

Recuerda su infancia en Poleñino practicando estos dos deportes, mientras sus amigos
y su hermana Elena se apuntaron a la rondalla que formó Ramiro da Silva.
Fernando Casaus confiesa que, "al final, acabé sucumbiendo y acoplándome al grupo".

Entró con desventaja respecto a sus compañeros, que ya llevaban algunos años con el solfeo y los instrumentos, y él, con 16 años, empezó de cero. "El comienzo fue duro,
recuerda, y tuve que estudiar solfeo por mi cuenta para leer las partituras".
Allí contó con la inestimable ayuda de su hermana Elena, con la que continúo su trayectoria en paralelo hasta hace un tiempo.

"Fueron unos años muy bonitos en los que el gusanillo me entró con fuerza,
y la bandurria se convirtió en mi compañera inseparable"
.

Jotas, mazurcas, seguidillas, pasodobles y el plectro en general pasaron de ser un mundo desconocido para Fernando Casaus, a convertirse
"en mi principal afición". En esto también tuvo algo que ver su maestro.
"Ramiro da Silva supuso una poderosa influencia en mis gustos y me inculcó el amor por la música, así como la importancia de los matices".
De hecho, no se olvida de los consejos de su mentor y como insistía en que
"una partitura puede ser un papel frío si no pones sentimiento a la hora de interpretarla".

Con 18 años, Fernando Casaus comenzó sus estudios de Ingeniería Agrónoma en Huesca y, coincidiendo con esa circunstancia,
"Ramiro me propuso entrar a formar parte de las dos
agrupaciones oscenses de las que era director de la rondalla,
la Orquesta de Pulso y Púa Atenea y el Grupo Estirpe de Aragonia".


Allí comenzó la vida folclórica de Fernando Casaus, que descubrió que su interés por la música pasaba de cero a cien.
Fueron muchas horas de ensayos, actuaciones y viajes. Años en los que "coseché grandes amistades" y en los que la música
"tuvo un papel muy importante en mi vida", al que contribuyó Juanjo Almarza, que sustituyó a Ramiro da Silva en la dirección de la rondalla de Estirpe. "
Supuso un punto de inflexión importante para mí porque trajo consigo innovación a la jota respetando la tradición pero,
a la vez, rompiendo los esquemas típicos y los límites que durante años la encorsetaron".

También con él aprendió técnica, algo que luego supo aprovechar y que actualmente le viene muy bien en su faceta de compositor,
que se ha
impuesto sobre al canto, algo en lo que lo inició su amigo Toño Julve,
al que conoció, al igual que a Roberto Ciria, en Estirpe de Aragonia.

"Toño fue el que me animó a cantar". Ensayaban "casi en la clandestinidad" porque en esa época, el año 2009, su hermana Elena,
que también estaba en la agrupación, se iba a casar.
"En mi casa nadie sabía que cantaba y Toño me preparó una jota".
Fernando participó en la misa como un miembro más de la rondalla,
pero tras darse el "sí quiero" los novios,
se levantó y entonó esas coplas que su amigo le había escrito.
"Fue muy emocionante para todos, y hasta el cura lloró".

A partir de ese momento, en cualquier celebración en Poleñino sonaba la voz de Fernando Casaus,
que aprendió técnica vocal con Conrado Betrán y se presentó a algún concurso.

Hoy sigue cantando, pero ha aparcado un poco su formación para centrarse en la música. "Hace unos años pasé una temporada de baja en el trabajo
y decidí aprovechar el tiempo aprendiendo a tocar la guitarra con vídeos
tutoriales en Youtube", explica el músico, que siempre ha tenido
un excelente oído, lo que le ha facilitado mucho las cosas.

De esa manera comenzó a componer tomando como base los acompañamientos de la guitarra, además de pasarse horas en Youtube
"escuchando diferentes géneros musicales, fusiones y artistas de todo
el mundo, convirtiéndose en una herramienta de aprendizaje
y fuente de inspiración".

Actualmente es componente de la Orquesta Atenea y de la Compañía Osca que dirige Roberto Ciria, "que ha sido el que me ha dado la oportunidad
de desarrollarme como músico".

Realizó los arreglos y adaptaciones para el trabajo Ciria y Bueno en compañía
y firma todas las composiciones del último trabajo del cantador oscense, Pura jota y algo más.

Fernando Casaus está viviendo su momento más dulce en el terreno musical.
Toca la bandurria, la guitarra, el laúd y la guitarra acústica,
y en más de una ocasión ha compartido escenario con su esposa, Leticia Marsó,
que toca la viola "y le aporta un sonido romántico a la rondalla que gusta mucho
al público", y con su cuñado Jorge a la percusión,
y tiene en su hija Claudia su mejor fuente de inspiración.
"Estoy en un momento muy propicio para componer y lo hago en el coche,
en el campo, en el trabajo...".
Coge el teléfono móvil, tararea y graba, y al llegar a casa desarrolla la melodía.

Su reto más inmediato es "seguir componiendo" y, de cara al futuro, "hacer un trabajo propio, una grabación con composiciones nuevas enraizadas en la jota".
Mientras eso llega, no puede dejar de emocionarse cuando escucha algún tema suyo como Sentidos, tocado por la Banda de Música de Huesca o por cualquier
grupo folclórico.

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miércoles, 20 de octubre de 2021

FERNANDO CASAUS-SINGLE-LAUDES-2021

Fernando Casaus Alcubierre, Nacido en Poleñino (Huesca).

La vena creativa la ha tenido siempre, pero hasta bien entrada la adolescencia
Fernando Casaus Alcubierre no descubrió su pasión por la música,
que hoy compagina con la fotografía, entre otras facetas.
De niño lo suyo eran el taekwondo y el fútbol.

Recuerda su infancia en Poleñino practicando estos dos deportes, mientras sus amigos
y su hermana Elena se apuntaron a la rondalla que formó Ramiro da Silva.
Fernando Casaus confiesa que, "al final, acabé sucumbiendo y acoplándome al grupo".

Entró con desventaja respecto a sus compañeros, que ya llevaban algunos años con el solfeo y los instrumentos, y él, con 16 años, empezó de cero. "El comienzo fue duro,
recuerda, y tuve que estudiar solfeo por mi cuenta para leer las partituras".
Allí contó con la inestimable ayuda de su hermana Elena, con la que continúo su trayectoria en paralelo hasta hace un tiempo.

"Fueron unos años muy bonitos en los que el gusanillo me entró con fuerza,
y la bandurria se convirtió en mi compañera inseparable"
.

Jotas, mazurcas, seguidillas, pasodobles y el plectro en general pasaron de ser un mundo desconocido para Fernando Casaus, a convertirse
"en mi principal afición". En esto también tuvo algo que ver su maestro.
"Ramiro da Silva supuso una poderosa influencia en mis gustos y me inculcó el amor por la música, así como la importancia de los matices".
De hecho, no se olvida de los consejos de su mentor y como insistía en que
"una partitura puede ser un papel frío si no pones sentimiento a la hora de interpretarla".

Con 18 años, Fernando Casaus comenzó sus estudios de Ingeniería Agrónoma en Huesca y, coincidiendo con esa circunstancia,
"Ramiro me propuso entrar a formar parte de las dos
agrupaciones oscenses de las que era director de la rondalla,
la Orquesta de Pulso y Púa Atenea y el Grupo Estirpe de Aragonia".


Allí comenzó la vida folclórica de Fernando Casaus, que descubrió que su interés por la música pasaba de cero a cien.
Fueron muchas horas de ensayos, actuaciones y viajes. Años en los que "coseché grandes amistades" y en los que la música
"tuvo un papel muy importante en mi vida", al que contribuyó Juanjo Almarza, que sustituyó a Ramiro da Silva en la dirección de la rondalla de Estirpe. "
Supuso un punto de inflexión importante para mí porque trajo consigo innovación a la jota respetando la tradición pero,
a la vez, rompiendo los esquemas típicos y los límites que durante años la encorsetaron".

También con él aprendió técnica, algo que luego supo aprovechar y que actualmente le viene muy bien en su faceta de compositor,
que se ha
impuesto sobre al canto, algo en lo que lo inició su amigo Toño Julve,
al que conoció, al igual que a Roberto Ciria, en Estirpe de Aragonia.

"Toño fue el que me animó a cantar". Ensayaban "casi en la clandestinidad" porque en esa época, el año 2009, su hermana Elena,
que también estaba en la agrupación, se iba a casar.
"En mi casa nadie sabía que cantaba y Toño me preparó una jota".
Fernando participó en la misa como un miembro más de la rondalla,
pero tras darse el "sí quiero" los novios,
se levantó y entonó esas coplas que su amigo le había escrito.
"Fue muy emocionante para todos, y hasta el cura lloró".

A partir de ese momento, en cualquier celebración en Poleñino sonaba la voz de Fernando Casaus,
que aprendió técnica vocal con Conrado Betrán y se presentó a algún concurso.

Hoy sigue cantando, pero ha aparcado un poco su formación para centrarse en la música. "Hace unos años pasé una temporada de baja en el trabajo
y decidí aprovechar el tiempo aprendiendo a tocar la guitarra con vídeos
tutoriales en Youtube", explica el músico, que siempre ha tenido
un excelente oído, lo que le ha facilitado mucho las cosas.

De esa manera comenzó a componer tomando como base los acompañamientos de la guitarra, además de pasarse horas en Youtube
"escuchando diferentes géneros musicales, fusiones y artistas de todo
el mundo, convirtiéndose en una herramienta de aprendizaje
y fuente de inspiración".

Actualmente es componente de la Orquesta Atenea y de la Compañía Osca que dirige Roberto Ciria, "que ha sido el que me ha dado la oportunidad
de desarrollarme como músico".

Realizó los arreglos y adaptaciones para el trabajo Ciria y Bueno en compañía
y firma todas las composiciones del último trabajo del cantador oscense, Pura jota y algo más.

Fernando Casaus está viviendo su momento más dulce en el terreno musical.
Toca la bandurria, la guitarra, el laúd y la guitarra acústica,
y en más de una ocasión ha compartido escenario con su esposa, Leticia Marsó,
que toca la viola "y le aporta un sonido romántico a la rondalla que gusta mucho
al público", y con su cuñado Jorge a la percusión,
y tiene en su hija Claudia su mejor fuente de inspiración.
"Estoy en un momento muy propicio para componer y lo hago en el coche,
en el campo, en el trabajo...".
Coge el teléfono móvil, tararea y graba, y al llegar a casa desarrolla la melodía.

Su reto más inmediato es "seguir componiendo" y, de cara al futuro, "hacer un trabajo propio, una grabación con composiciones nuevas enraizadas en la jota".
Mientras eso llega, no puede dejar de emocionarse cuando escucha algún tema suyo como Sentidos, tocado por la Banda de Música de Huesca o por cualquier
grupo folclórico.

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lunes, 4 de octubre de 2021

FERNANDO CASAUS, ROBERTO CIRIA, LETICIA MARSO-SINGLE-HIMNO DE LA EFO (ESCUELA DE FUTBOL OESCENSE) REMIX 2021

 






Fernando Casaus Alcubierre, Nacido en Poleñino (Huesca). La vena creativa la ha tenido siempre, pero hasta bien entrada la adolescencia Fernando Casaus Alcubierre no descubrió su pasión por la música, que hoy compagina con la fotografía, entre otras facetas. 

De niño lo suyo eran el taekwondo y el fútbol. 

FACEBOOK:https://www.facebook.com/fernando.casausalcubierre


¨Roberto Ciria¨, nació en Huesca el día 14 de octubre de 1975. 

En 1979, con tan solo 4 años de edad, comenzó a asistir a clases de jota bailada en la escuela oscense de A Tierra Nuestra de la mano de Antonio Cabestre. 

En 1981 empezó a tomar clases de jota cantada en la Escuela Municipal de Folklore y Música, en la que tuvo como profesores de canto a Camila Gracia y José Rodrigo, y de baile, al maestro Carlos Vidal. 

Cuando Roberto contaba 9 años, entró, gracias a Carlos Vidal, en la Asociación Folclórica Estirpe de Aragonia. En Estirpe recibió clases de canto tanto del propio Carlos Vidal como de Mari Luz Lafita y, posteriormente, de Toño Julve. 

WEB: http://www.robertociria.com/






Leticia marso, cantante de Huesca, es esposa del cantante Fernando Casaus Alcubierre 









 
¨Videoclip, tema ¨Himno de la EFO - Escuela de Fútbol Oscense¨ 

La EFO (Escuela de Fútbol Oscense) nace en el año 1995 con el claro objetivo de dotar a los niños/as de Huesca de un lugar dónde pudieran aprender y divertirse jugando al FÚTBOL (el lema de la EFO es “Aprende y diviértete jugando al fútbol en la EFO”). 

Durante la temporada 1995-96 se realizaron varios CAMPUS (Vacaciones de Navidad, Semana Santa y verano) y es a partir de la temporada 1996-97, cuando la EFO comienza la actividad semanal y anual. 

La principal pretensión y objetivo de los responsables de la EFO es, desde entonces, llevar el “juego de la calle” a las sesiones de la Escuela de Fútbol Oscense. 

La Educación está al orden del día en la Escuela de Fútbol Oscense, cuando los niños/as aprenden jugando, practicando su deporte favorito, y es uno de los principales objetivos presentes todas las temporadas que comienzan. 

La actividad anual de la EFO desde siempre son los entrenamientos semanales (dos o tres sesiones), la competición los fines de semana (fútbol 8 y fútbol sala) y las actividades que se organizan (torneos, campus, viajes, convivencias…). 

Son más de 20 años de actividad en la Escuela de Fútbol Oscense y la EFO ha crecido mucho desde entonces. Seguramente, la EFO es la primera Escuela de Fútbol en Aragón como tal. 

La experiencia atribuida en este tiempo ha convertido a la Escuela de Fútbol Oscense en un lugar referente en el fútbol formativo, no sólo con los niños/as que aprenden, sino también con los técnicos y personal que ha pertenecido a la Escuela a lo largo de todos estos años. 

Actualmente, la Escuela de Fútbol Oscense está dirigida por José Ramón Buisán Franco (titulado nacional de fútbol y licenciado en Empresariales y Gestión), José Vicente Pueyo “Chente” (licenciado en INEF con título regional y maestría de Fútbol formativo), Alejandro Seral (graduado en Magisterio con mención en Educación Física y entrenador titulado) y Alberto Buil (entrenador titulado y con amplia experiencia en el fútbol base). 

Además, colaboran con la EFO alrededor de 25 monitores y el alumnado roza los 300 niños/as. 


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sábado, 14 de agosto de 2021

FERNANDO CASAUS Feat LETICIA MARSO-SINGLE-SONIANDO 2021

Fernando Casaus Alcubierre, Nacido en Poleñino (Huesca).

La vena creativa la ha tenido siempre, pero hasta bien entrada la adolescencia
Fernando Casaus Alcubierre no descubrió su pasión por la música,
que hoy compagina con la fotografía, entre otras facetas.
De niño lo suyo eran el taekwondo y el fútbol.

Recuerda su infancia en Poleñino practicando estos dos deportes, mientras sus amigos
y su hermana Elena se apuntaron a la rondalla que formó Ramiro da Silva.
Fernando Casaus confiesa que, "al final, acabé sucumbiendo y acoplándome al grupo".

Entró con desventaja respecto a sus compañeros, que ya llevaban algunos años con el solfeo y los instrumentos, y él, con 16 años, empezó de cero. "El comienzo fue duro,
recuerda, y tuve que estudiar solfeo por mi cuenta para leer las partituras".
Allí contó con la inestimable ayuda de su hermana Elena, con la que continúo su trayectoria en paralelo hasta hace un tiempo.

"Fueron unos años muy bonitos en los que el gusanillo me entró con fuerza,
y la bandurria se convirtió en mi compañera inseparable"
.

Jotas, mazurcas, seguidillas, pasodobles y el plectro en general pasaron de ser un mundo desconocido para Fernando Casaus, a convertirse
"en mi principal afición". En esto también tuvo algo que ver su maestro.
"Ramiro da Silva supuso una poderosa influencia en mis gustos y me inculcó el amor por la música, así como la importancia de los matices".
De hecho, no se olvida de los consejos de su mentor y como insistía en que
"una partitura puede ser un papel frío si no pones sentimiento a la hora de interpretarla".

Con 18 años, Fernando Casaus comenzó sus estudios de Ingeniería Agrónoma en Huesca y, coincidiendo con esa circunstancia,
"Ramiro me propuso entrar a formar parte de las dos
agrupaciones oscenses de las que era director de la rondalla,
la Orquesta de Pulso y Púa Atenea y el Grupo Estirpe de Aragonia".


Allí comenzó la vida folclórica de Fernando Casaus, que descubrió que su interés por la música pasaba de cero a cien.
Fueron muchas horas de ensayos, actuaciones y viajes. Años en los que "coseché grandes amistades" y en los que la música
"tuvo un papel muy importante en mi vida", al que contribuyó Juanjo Almarza, que sustituyó a Ramiro da Silva en la dirección de la rondalla de Estirpe. "
Supuso un punto de inflexión importante para mí porque trajo consigo innovación a la jota respetando la tradición pero,
a la vez, rompiendo los esquemas típicos y los límites que durante años la encorsetaron".

También con él aprendió técnica, algo que luego supo aprovechar y que actualmente le viene muy bien en su faceta de compositor,
que se ha
impuesto sobre al canto, algo en lo que lo inició su amigo Toño Julve,
al que conoció, al igual que a Roberto Ciria, en Estirpe de Aragonia.

"Toño fue el que me animó a cantar". Ensayaban "casi en la clandestinidad" porque en esa época, el año 2009, su hermana Elena,
que también estaba en la agrupación, se iba a casar.
"En mi casa nadie sabía que cantaba y Toño me preparó una jota".
Fernando participó en la misa como un miembro más de la rondalla,
pero tras darse el "sí quiero" los novios,
se levantó y entonó esas coplas que su amigo le había escrito.
"Fue muy emocionante para todos, y hasta el cura lloró".

A partir de ese momento, en cualquier celebración en Poleñino sonaba la voz de Fernando Casaus,
que aprendió técnica vocal con Conrado Betrán y se presentó a algún concurso.

Hoy sigue cantando, pero ha aparcado un poco su formación para centrarse en la música. "Hace unos años pasé una temporada de baja en el trabajo
y decidí aprovechar el tiempo aprendiendo a tocar la guitarra con vídeos
tutoriales en Youtube", explica el músico, que siempre ha tenido
un excelente oído, lo que le ha facilitado mucho las cosas.

De esa manera comenzó a componer tomando como base los acompañamientos de la guitarra, además de pasarse horas en Youtube
"escuchando diferentes géneros musicales, fusiones y artistas de todo
el mundo, convirtiéndose en una herramienta de aprendizaje
y fuente de inspiración".

Actualmente es componente de la Orquesta Atenea y de la Compañía Osca que dirige Roberto Ciria, "que ha sido el que me ha dado la oportunidad
de desarrollarme como músico".

Realizó los arreglos y adaptaciones para el trabajo Ciria y Bueno en compañía
y firma todas las composiciones del último trabajo del cantador oscense, Pura jota y algo más.

Fernando Casaus está viviendo su momento más dulce en el terreno musical.
Toca la bandurria, la guitarra, el laúd y la guitarra acústica,
y en más de una ocasión ha compartido escenario con su esposa, Leticia Marsó,
que toca la viola "y le aporta un sonido romántico a la rondalla que gusta mucho
al público", y con su cuñado Jorge a la percusión,
y tiene en su hija Claudia su mejor fuente de inspiración.
"Estoy en un momento muy propicio para componer y lo hago en el coche,
en el campo, en el trabajo...".
Coge el teléfono móvil, tararea y graba, y al llegar a casa desarrolla la melodía.

Su reto más inmediato es "seguir componiendo" y, de cara al futuro, "hacer un trabajo propio, una grabación con composiciones nuevas enraizadas en la jota".
Mientras eso llega, no puede dejar de emocionarse cuando escucha algún tema suyo como Sentidos, tocado por la Banda de Música de Huesca o por cualquier
grupo folclórico.

Información obtenida desde: http://www.diariodelaltoaragon.es/NoticiasDetalle.aspx?Id=1041382

FACEBOOK:https://www.facebook.com/fernando.casausalcubierre








Leticia marso, cantante de Huesca, es esposa del cantante Fernando Casaus Alcubierre 









DESCARGATELO PAGO o ESCUCHALO pulsa sobre el reproductor, imprescindible tener instalado SPOTIFY si aun no lo tienes descargatelo aqui: https://www.spotify.com/es/

sábado, 22 de agosto de 2020

FERNANDO CASAUS-SINGLE-MARIANO EL BANDOLERO, EL BANDIDO CUCARACHA 2020

Fernando Casaus Alcubierre, Nacido en Poleñino (Huesca).

La vena creativa la ha tenido siempre, pero hasta bien entrada la adolescencia
Fernando Casaus Alcubierre no descubrió su pasión por la música,
que hoy compagina con la fotografía, entre otras facetas.
De niño lo suyo eran el taekwondo y el fútbol.

Recuerda su infancia en Poleñino practicando estos dos deportes, mientras sus amigos
y su hermana Elena se apuntaron a la rondalla que formó Ramiro da Silva.
Fernando Casaus confiesa que, "al final, acabé sucumbiendo y acoplándome al grupo".

Entró con desventaja respecto a sus compañeros, que ya llevaban algunos años con el solfeo y los instrumentos, y él, con 16 años, empezó de cero. "El comienzo fue duro,
recuerda, y tuve que estudiar solfeo por mi cuenta para leer las partituras".
Allí contó con la inestimable ayuda de su hermana Elena, con la que continúo su trayectoria en paralelo hasta hace un tiempo.

"Fueron unos años muy bonitos en los que el gusanillo me entró con fuerza,
y la bandurria se convirtió en mi compañera inseparable"
.

Jotas, mazurcas, seguidillas, pasodobles y el plectro en general pasaron de ser un mundo desconocido para Fernando Casaus, a convertirse
"en mi principal afición". En esto también tuvo algo que ver su maestro.
"Ramiro da Silva supuso una poderosa influencia en mis gustos y me inculcó el amor por la música, así como la importancia de los matices".
De hecho, no se olvida de los consejos de su mentor y como insistía en que
"una partitura puede ser un papel frío si no pones sentimiento a la hora de interpretarla".

Con 18 años, Fernando Casaus comenzó sus estudios de Ingeniería Agrónoma en Huesca y, coincidiendo con esa circunstancia,
"Ramiro me propuso entrar a formar parte de las dos
agrupaciones oscenses de las que era director de la rondalla,
la Orquesta de Pulso y Púa Atenea y el Grupo Estirpe de Aragonia".


Allí comenzó la vida folclórica de Fernando Casaus, que descubrió que su interés por la música pasaba de cero a cien.
Fueron muchas horas de ensayos, actuaciones y viajes. Años en los que "coseché grandes amistades" y en los que la música
"tuvo un papel muy importante en mi vida", al que contribuyó Juanjo Almarza, que sustituyó a Ramiro da Silva en la dirección de la rondalla de Estirpe. "
Supuso un punto de inflexión importante para mí porque trajo consigo innovación a la jota respetando la tradición pero,
a la vez, rompiendo los esquemas típicos y los límites que durante años la encorsetaron".

También con él aprendió técnica, algo que luego supo aprovechar y que actualmente le viene muy bien en su faceta de compositor,
que se ha
impuesto sobre al canto, algo en lo que lo inició su amigo Toño Julve,
al que conoció, al igual que a Roberto Ciria, en Estirpe de Aragonia.

"Toño fue el que me animó a cantar". Ensayaban "casi en la clandestinidad" porque en esa época, el año 2009, su hermana Elena,
que también estaba en la agrupación, se iba a casar.
"En mi casa nadie sabía que cantaba y Toño me preparó una jota".
Fernando participó en la misa como un miembro más de la rondalla,
pero tras darse el "sí quiero" los novios,
se levantó y entonó esas coplas que su amigo le había escrito.
"Fue muy emocionante para todos, y hasta el cura lloró".

A partir de ese momento, en cualquier celebración en Poleñino sonaba la voz de Fernando Casaus,
que aprendió técnica vocal con Conrado Betrán y se presentó a algún concurso.

Hoy sigue cantando, pero ha aparcado un poco su formación para centrarse en la música. "Hace unos años pasé una temporada de baja en el trabajo
y decidí aprovechar el tiempo aprendiendo a tocar la guitarra con vídeos
tutoriales en Youtube", explica el músico, que siempre ha tenido
un excelente oído, lo que le ha facilitado mucho las cosas.

De esa manera comenzó a componer tomando como base los acompañamientos de la guitarra, además de pasarse horas en Youtube
"escuchando diferentes géneros musicales, fusiones y artistas de todo
el mundo, convirtiéndose en una herramienta de aprendizaje
y fuente de inspiración".

Actualmente es componente de la Orquesta Atenea y de la Compañía Osca que dirige Roberto Ciria, "que ha sido el que me ha dado la oportunidad
de desarrollarme como músico".

Realizó los arreglos y adaptaciones para el trabajo Ciria y Bueno en compañía
y firma todas las composiciones del último trabajo del cantador oscense, Pura jota y algo más.

Fernando Casaus está viviendo su momento más dulce en el terreno musical.
Toca la bandurria, la guitarra, el laúd y la guitarra acústica,
y en más de una ocasión ha compartido escenario con su esposa, Leticia Marsó,
que toca la viola "y le aporta un sonido romántico a la rondalla que gusta mucho
al público", y con su cuñado Jorge a la percusión,
y tiene en su hija Claudia su mejor fuente de inspiración.
"Estoy en un momento muy propicio para componer y lo hago en el coche,
en el campo, en el trabajo...".
Coge el teléfono móvil, tararea y graba, y al llegar a casa desarrolla la melodía.

Su reto más inmediato es "seguir componiendo" y, de cara al futuro, "hacer un trabajo propio, una grabación con composiciones nuevas enraizadas en la jota".
Mientras eso llega, no puede dejar de emocionarse cuando escucha algún tema suyo como Sentidos, tocado por la Banda de Música de Huesca o por cualquier
grupo folclórico.

Información obtenida desde: http://www.diariodelaltoaragon.es/NoticiasDetalle.aspx?Id=1041382

FACEBOOK:https://www.facebook.com/fernando.casausalcubierre

DESCARGATELO PAGO o ESCUCHALO pulsa sobre el reproductor,
imprescindible tener instalado SPOTIFY si aun no lo tienes descargatelo aqui:
https://www.spotify.com/es/

sábado, 8 de agosto de 2020

FERNANDO CASAUS-SINGLE-MI CORAZON DE BLANCO Y VERDE 2020

Fernando Casaus Alcubierre, Nacido en Poleñino (Huesca).

La vena creativa la ha tenido siempre, pero hasta bien entrada la adolescencia
Fernando Casaus Alcubierre no descubrió su pasión por la música,
que hoy compagina con la fotografía, entre otras facetas.
De niño lo suyo eran el taekwondo y el fútbol.

Recuerda su infancia en Poleñino practicando estos dos deportes, mientras sus amigos
y su hermana Elena se apuntaron a la rondalla que formó Ramiro da Silva.
Fernando Casaus confiesa que, "al final, acabé sucumbiendo y acoplándome al grupo".

Entró con desventaja respecto a sus compañeros, que ya llevaban algunos años con el solfeo y los instrumentos, y él, con 16 años, empezó de cero. "El comienzo fue duro,
recuerda, y tuve que estudiar solfeo por mi cuenta para leer las partituras".
Allí contó con la inestimable ayuda de su hermana Elena, con la que continúo su trayectoria en paralelo hasta hace un tiempo.

"Fueron unos años muy bonitos en los que el gusanillo me entró con fuerza,
y la bandurria se convirtió en mi compañera inseparable"
.

Jotas, mazurcas, seguidillas, pasodobles y el plectro en general pasaron de ser un mundo desconocido para Fernando Casaus, a convertirse
"en mi principal afición". En esto también tuvo algo que ver su maestro.
"Ramiro da Silva supuso una poderosa influencia en mis gustos y me inculcó el amor por la música, así como la importancia de los matices".
De hecho, no se olvida de los consejos de su mentor y como insistía en que
"una partitura puede ser un papel frío si no pones sentimiento a la hora de interpretarla".

Con 18 años, Fernando Casaus comenzó sus estudios de Ingeniería Agrónoma en Huesca y, coincidiendo con esa circunstancia,
"Ramiro me propuso entrar a formar parte de las dos
agrupaciones oscenses de las que era director de la rondalla,
la Orquesta de Pulso y Púa Atenea y el Grupo Estirpe de Aragonia".


Allí comenzó la vida folclórica de Fernando Casaus, que descubrió que su interés por la música pasaba de cero a cien.
Fueron muchas horas de ensayos, actuaciones y viajes. Años en los que "coseché grandes amistades" y en los que la música
"tuvo un papel muy importante en mi vida", al que contribuyó Juanjo Almarza, que sustituyó a Ramiro da Silva en la dirección de la rondalla de Estirpe. "
Supuso un punto de inflexión importante para mí porque trajo consigo innovación a la jota respetando la tradición pero,
a la vez, rompiendo los esquemas típicos y los límites que durante años la encorsetaron".

También con él aprendió técnica, algo que luego supo aprovechar y que actualmente le viene muy bien en su faceta de compositor,
que se ha
impuesto sobre al canto, algo en lo que lo inició su amigo Toño Julve,
al que conoció, al igual que a Roberto Ciria, en Estirpe de Aragonia.

"Toño fue el que me animó a cantar". Ensayaban "casi en la clandestinidad" porque en esa época, el año 2009, su hermana Elena,
que también estaba en la agrupación, se iba a casar.
"En mi casa nadie sabía que cantaba y Toño me preparó una jota".
Fernando participó en la misa como un miembro más de la rondalla,
pero tras darse el "sí quiero" los novios,
se levantó y entonó esas coplas que su amigo le había escrito.
"Fue muy emocionante para todos, y hasta el cura lloró".

A partir de ese momento, en cualquier celebración en Poleñino sonaba la voz de Fernando Casaus,
que aprendió técnica vocal con Conrado Betrán y se presentó a algún concurso.

Hoy sigue cantando, pero ha aparcado un poco su formación para centrarse en la música. "Hace unos años pasé una temporada de baja en el trabajo
y decidí aprovechar el tiempo aprendiendo a tocar la guitarra con vídeos
tutoriales en Youtube", explica el músico, que siempre ha tenido
un excelente oído, lo que le ha facilitado mucho las cosas.

De esa manera comenzó a componer tomando como base los acompañamientos de la guitarra, además de pasarse horas en Youtube
"escuchando diferentes géneros musicales, fusiones y artistas de todo
el mundo, convirtiéndose en una herramienta de aprendizaje
y fuente de inspiración".

Actualmente es componente de la Orquesta Atenea y de la Compañía Osca que dirige Roberto Ciria, "que ha sido el que me ha dado la oportunidad
de desarrollarme como músico".

Realizó los arreglos y adaptaciones para el trabajo Ciria y Bueno en compañía
y firma todas las composiciones del último trabajo del cantador oscense, Pura jota y algo más.

Fernando Casaus está viviendo su momento más dulce en el terreno musical.
Toca la bandurria, la guitarra, el laúd y la guitarra acústica,
y en más de una ocasión ha compartido escenario con su esposa, Leticia Marsó,
que toca la viola "y le aporta un sonido romántico a la rondalla que gusta mucho
al público", y con su cuñado Jorge a la percusión,
y tiene en su hija Claudia su mejor fuente de inspiración.
"Estoy en un momento muy propicio para componer y lo hago en el coche,
en el campo, en el trabajo...".
Coge el teléfono móvil, tararea y graba, y al llegar a casa desarrolla la melodía.

Su reto más inmediato es "seguir componiendo" y, de cara al futuro, "hacer un trabajo propio, una grabación con composiciones nuevas enraizadas en la jota".
Mientras eso llega, no puede dejar de emocionarse cuando escucha algún tema suyo como Sentidos, tocado por la Banda de Música de Huesca o por cualquier
grupo folclórico.

Información obtenida desde: http://www.diariodelaltoaragon.es/NoticiasDetalle.aspx?Id=1041382

FACEBOOK:https://www.facebook.com/fernando.casausalcubierre

DESCARGATELO PAGO o ESCUCHALO pulsa sobre el reproductor,
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